Este es un claro ejemplo de cómo colocar tus prejuicios por delante del rigor y de la honestidad científica. Me explico:
La izquierda acepta, y de hecho es una de sus tesis fuertes, que una de las causas estructural (no la única) de la “violencia de género” es la desigualdad económica entre el hombre y la mujer dentro del hogar y, por tanto, la subordinación/sumisión debida de la mujer al hombre.
Por consiguiente, si fuera cierto que el SMI aumenta el desempleo de las mujeres más vulnerables, tendría todo el sentido del mundo (incluso desde su perspectiva) que el SMI aumentara la violencia intrafamiliar. Es más, si un aumento del desempleo femenino no generara mayor violencia dentro del hogar, eso debería chirriarle profundamente a la izquierda.
El problema del paper para la izquierda, pues, debería reducirse a verificar si la premisa es o no correcta: ¿el aumento del SMI ha hecho que trabajen menos mujeres que las que habrían trabajado sin él? Es decir, la crítica honesta debería ser contra la metodología del paper, no contra sus conclusiones.
¿Habéis visto que Eduardo haga alguna crítica (buena o mala, alguna) a su metodología? No. Lo descalifica porque las conclusiones no le gustan, y no le gustan porque sus prejuicios le indican que el salario mínimo NUNCA puede destruir empleo (una vez se admite que el SMI podría destruir ALGUNA VEZ empleo, toca comprobar si en 2019 lo hizo o no y si lo hizo específicamente en el subgrupo “mujeres con menor nivel educativo”).
Porque Eduardo no razona económicamente desde la razón o la evidencia, sino desde el prejuicio y el chascarrillo.

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Juan Ramón Rallo (@juanrallo) on X
Este es un claro ejemplo de cómo colocar tus prejuicios por delante del rigor y de la honestidad científica. Me explico:
La izquierda acepta, y ...