Dejando de lado que dos tercios de los ingresos del Ibex se generan fuera de España, todo forma parte del mismo fenómeno: el fuerte aumento de la población (inmigración) ha acrecentado el tamaño de la economía (más PIB y más beneficios empresariales, al igual que también más masa salarial), pero la infraestructura de esa economía (en sentido amplio: vivienda y servicios estatales) no ha crecido proporcionalmente a la población, porque el Estado o bien no permite hacerlo (vivienda) o bien destina las regalías de ese crecimiento a otros fines (pensiones).