Trump sueña con el dólar cada noche, mientras que Musk tiene pesadillas con Bitcoin. A Musk le molesta, y mucho, pensar que algún día Bitcoin pueda convertirse en la unidad de cuenta de Marte. Le irrita profundamente no haber sido el creador de la tecnología monetaria que permitirá establecerse en el espacio.
Había trabajado mucho en esa idea, porque sabía que, para avanzar en la conquista espacial, era evidente que se necesitaba una tecnología monetaria que incentivara ese progreso. Una tecnología que integre aspectos fundamentales del universo, como la energía y el tiempo. Pero Satoshi se interpuso en su camino. Satoshi encontró el “oro de las Américas” antes que él.
La historia de Musk con Dogecoin es simplemente una forma de calmar su ego enfurecido. Tanto Trump como Musk son enemigos de Bitcoin, pero eso a Bitcoin le da exactamente igual.