A la comunidad,
Algunos comentarios sobre lo ocurrido con Coldcard y como debemos tratar el pesimismo, la información cruzada y dejarse de fanatismo.
¿Es grave? Si. Mucho muy grave. Estamos hablando de una falla que afecta el proceso mas importante de un hardware: la generación de las semillas. La raiz criptografica de donde nacen todas las claves privadas. No es un bug visual, no es una falla de un color. Estamos hablando del problema mas serio que puede tener el dispositivo. Ahora, tampoco fusilemos. Vamos a separar las cosas.
Desde el punto de vista técnico, y por lo que vengo leyendo, la vulnerabilidad es seria, las personas potencialmente afectadas ojala hayan seguido las instrucciones del fabricante. No hagamos la vista gorda pero tampoco ignoramos el problema.
Desde el punto de vista reputaciional, no es solo Coldcard el que acaba de hacer un conjunto de acciones y disposiciones en su equipo tanto de comunicación y técnico que deja muchas preguntas, muchos habitos que estan saliendo a luz. Coldcard acaba de dañar el estándar de oro para los bitcoiners mas exigentes. Cuando aparece una vulnerabilidad de este calibre, se espera una respuesta adecuada. Actuaron muy mal, Naval sacando un comunicado, diciendo que la IA cambiara las cosas como que...no esperaba esa clase de cosas. Lo peor es que los investigadores, mientras mas hacen investigaciones, mayor numero de malas practicas van sacando.
Lo tercero y lo mas importante: vi un comentario de Vinteum, su CEO, hizo un comentario: el bitcoiner promedio confía demasiado y verifica poco.
Totalmente de acuerdo. Hablamos siempre del "don't trust, verify", es el mantra de cada meetup. Lo aplicamos a cada banco, empresa o gobierno y no a las propias herramientas que ofrecemos. Confiamos en influencers, marcas, desarrolladores, olvidando que la confianza debería ser mínima.
Ahora que viene, es lo que me preocupa, una ola de narrativa anti-custodia. "Es mas seguro había sido el banco", "los comunes no podemos hacer demasiada cosas técnicas" y un larguísimo etc., y es una falacia, aclaro. La vulnerabilidad no demuestra que la auto-custodia fallo, demuestra que el fabricante cometió un error de implementacion, como cuando un banco sufre una filtración de datos, no decimos que las matematicas no funcionan, decimos que la institucion tuvo un problema.
Bitcoin es asi, sigue funcionando exactamente como debería funcionar, la criptografía no falla, la implementacion de un dispositivo, si.
Lo mas importante, quizás, es que todo lo que sea soberania hay que entender que no viene con un branding, con un influencer o CEO. La soberania construye procesos donde, si la herramienta falla, el impacto sea el menor posible.
Bitcoin no prometio que no haya errores, prometió que podemos construir sistemas sin creerle a nadie. Este episodio, muy doloroso, es una oportunidad para recordar este principio.
Durante mucho tiempo, hablar de Bitcoin parecía reducirse a mirar su precio. Pero Bitcoin también es una infraestructura, una cultura y una discusión sobre cómo organizamos el dinero, la confianza y el poder.
Su comunidad comenzó entre desarrolladores, cypherpunks y personas que imaginaban un dinero digital sin autoridad central. Después llegaron los exchanges, los inversionistas, las empresas y los grandes fondos. Esa expansión permitió que Bitcoin creciera, aunque también transformó la manera en que nos relacionamos con él. Hoy convivimos con una paradoja: Bitcoin está más integrado que nunca al sistema financiero tradicional, pero también existen más herramientas para construir fuera de él. Lightning permite pagos directos. Nostr propone identidades y comunicaciones abiertas. Los mercados P2P conectan personas sin depender completamente de plataformas centralizadas.
La pregunta ya no es solamente cuánto puede subir Bitcoin.
La pregunta es qué tipo de comunidad, economía e infraestructura queremos construir alrededor de él.
Nunca quise enseñar.
De hecho, llegué a dar clases por accidente. Un profesor me pidió que le reemplazara una vez. Después otra. Después otra. Y, sin darme cuenta, terminé recorriendo el país dando clases.
Lo curioso es que, hasta hoy, sigo sintiendo que no enseño.
Yo muestro.
Muestro cómo hago las cosas. Qué errores cometí. Qué decisiones tomé. Qué aprendí. Y, sobre todo, qué cambiaría si tuviera que empezar de nuevo.
Capaz por eso me siento tan cómodo hablando de Bitcoin. Porque es algo que vivo hace años.
Y capaz por eso también hoy siento cierto respeto al hablar de marketing. No porque crea que no sé, sino porque hace tiempo que dejé de vivir esa industria todos los días. Antes de hablar desde una experiencia pasada, prefiero volver a meterme en el barro.
Con el tiempo entendí que esa es mi forma de compartir conocimiento.
No busco convencer a nadie. Solo mostrar el camino que yo recorrí. Después cada uno decide si le sirve caminarlo también.
