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Argenis Tavacare
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Ingeniero Civil y Cacique del pueblo Pume
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ArgenisTavacare 0 months ago
Hay que estar listos para todos, recuerden que los cobardes, siempre ponen a civiles como escudos y a jóvenes como carne de cañón.
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ArgenisTavacare 0 months ago
Seguramente están, muchos generalote con ese Qlo bien apretado.
Maduro: le has hecho un daño incuantificable a Venezuela; has robado, perseguido, destrozado, asesinado, te robaste las elecciones presenciales del año pasado y no conforme con todo ese daño, hoy estás poniéndonos de carne de cañon y escudos humanos antes los gringos que te buscan por narco terrorista. Se ve qué algún venezolano te causo un trauma tan grande, que nos odias con tanto ímpetu que quieres vernos destruidos. Fuera ya hdptas de Venezuela. Los venezolanos no te queremos...
Cómo pueden existir "periodistas" que a ese hdlgpta le digan: "Presidente" sabiendo que el delincuente en cuestión, tiene un país secuestrado.
El Chavimadurismo debería ser designado como crimen de lesa humanidad. Y sus promotores declarados como criminales...
¿Que sentirán los jalabolas cuando se guindan de esa manera?
Querido diario, Hoy las cartas están echadas. Si la gente de aquí, hasta el 24 de noviembre, no presenta y negocia su salida, serán sacados a rastras por una fuerza de tarea que ya se encuentra en el Caribe, esperando las órdenes. No la tienen fácil: por un lado vociferan y gritan que vengan a buscarlos, que lucharán como David contra Goliat; mientras que por el otro, en un tono más diplomático, suplican por un poco de oxígeno para pensar bien lo que tienen y deben hacer. Ellos saben muy bien que, al salir del poder, tendrán que pagar por todos sus crímenes y delitos cometidos durante todos estos años. Saben que el pueblo no olvida tanta afrenta, tanta persecución, tanto robo, tanta injusticia cometida por estos esbirros. El tiempo de Dios es perfecto, y estoy seguro de que la hora de estas personas está a la vuelta de la esquina. Qué lástima que muchos inocentes podrían caer en los estertores de agonía de esta narcodictadura. Que todo sea por el bien de nuestra patria. Argenis Tavacare image
Dear Diary, Today the die is cast. If the people here don't come forward and negotiate their departure by November 24th, they will be dragged out by a task force already in the Caribbean, awaiting orders. They're facing a difficult situation: on one hand, they're shouting and yelling for them to come and get them, promising to fight like David against Goliath; while on the other, in a more diplomatic tone, they're pleading for a moment to think carefully about what they have to do and what they must do. They know very well that, upon leaving power, they will have to pay for all the crimes and offenses they've committed over these years. They know that the people haven't forgotten so much affront, so much persecution, so much theft, so much injustice perpetrated by these henchmen. God's timing is perfect, and I'm sure that these people's time is just around the corner. What a shame that many innocent people could fall victim to the dying gasps of this narco-dictatorship. May it all be for the good of our country. Argenis Tavacare image
Querido Diario, La libertad en Venezuela... eso que tanto deseamos los venezolanos. No podemos aspirar a que otros vengan a realizar esta tarea, ni comportarnos como mendigos implorando a otras naciones que hagan el trabajo que nos corresponde hacer a nosotros mismos. Tenemos sangre de libertadores, de aquellos grandes guerreros que dieron sus fortunas y sus vidas por sus sueños de libertad. Hoy podemos hacerlo realidad. Contamos con un nuevo gobierno, respaldado por más del ochenta por ciento de nuestros votos, y tenemos un pueblo decidido a luchar por lograr los cambios significativos que tanto necesita la nación. El nuevo gobierno debe organizarse, formar sus propias fuerzas armadas integradas por hombres y mujeres honestos, para desplazar a estas instituciones corruptas y viciadas que hoy dominan Venezuela. Todas estas personas que gobiernan por la fuerza nuestro país —desde el dictador hasta el último soldado o la última responsable del CLAP— son conscientes de que lo que están haciendo está mal. Por lo tanto, saben que si pierden el poder deberán pagar por todos los crímenes y daños que han causado al país durante todos estos años. Esa conciencia los motiva a aferrarse aún más al poder, porque saben que, mientras estén en él, el largo brazo de la justicia nunca tocará sus puertas. Por una Venezuela libre. Argenis Tavacare image
Dear Diary, Freedom in Venezuela... that which we Venezuelans so deeply desire. We cannot expect others to come and accomplish this task, nor can we behave like beggars imploring other nations to do the work that is our responsibility. We have the blood of liberators, of those great warriors who gave their fortunes and their lives for their dreams of freedom. Today we can make it a reality. We have a new government, backed by more than eighty percent of our votes, and we have a people determined to fight for the significant changes that the nation so desperately needs. The new government must organize itself, form its own armed forces composed of honest men and women, to displace these corrupt and flawed institutions that currently dominate Venezuela. All these people who govern our country by force—from the dictator to the last soldier or the last CLAP coordinator—are aware that what they are doing is wrong. Therefore, they know that if they lose power, they will have to pay for all the crimes and damage they have caused the country over the years. This awareness motivates them to cling to power even more tightly, because they know that, as long as they hold it, the long arm of justice will never touch their doors. For a free Venezuela. Argenis Tavacare image
¡¡¡Se dijo "Hasta el Final" y es Hasta el Final nojoda...!!!
La Muerte de Ruperto El Espectro del Pueblo En las polvorientas calles de nuestro pueblo olvidado, donde el sol castiga sin piedad y las sombras se alargan como dedos esqueléticos al atardecer, vivía Ruperto. El loquito, lo llamaban con una mezcla de cariño y ese desasosiego que provoca lo que no comprendemos del todo. Ruperto era una figura espectral que deambulaba por las calles desde el amanecer hasta que la noche lo tragaba. A pesar de sus limitaciones mentales y aquel cuerpo encorvado que parecía llevar el peso de secretos ancestrales, todos en el pueblo lo apreciaban. O quizás... lo temían demasiado como para rechazarlo. Sus manos torcidas recogían la basura que nadie quería tocar, limpiaba las calles con una dedicación obsesiva, cargaba agua en cubetas oxidadas que chirriaban como lamentos, y podaba los patios con unas tijeras antiguas que producían un sonido metálico que me helaba la sangre. Siempre estaba ahí, como si el pueblo lo necesitara... o como si algo invisible lo mantuviera atado a esas calles. El Presentimiento El tiempo, ese devorador implacable, fue consumiendo a Ruperto lentamente. Sus cabellos se tornaron del blanco de los huesos blanqueados al sol, su habla se volvió más pasmosa, arrastrando las palabras como si las trajera desde un lugar profundo y oscuro. Las arrugas surcaban su rostro como grietas en tierra maldita. Cuando lo conocí, siendo yo apenas un niño de ojos grandes y pesadillas frecuentes, Ruperto ya portaba el aspecto de alguien que había vivido demasiado... o que quizás nunca debió vivir del todo. No podría explicar, ni entonces ni ahora tras tantos años, el terror visceral que me provocaba su presencia. No le había hecho daño a nadie, nunca alzó la voz ni mostró violencia alguna. Pero había algo en él. Algo en la forma en que sus ojos muertos me miraban sin verme realmente. Algo en cómo el aire se volvía denso cuando se acercaba. Algo antinatural. —Niño Argenis— murmuraba a modo de saludo, y su voz resonaba como el eco en una tumba vacía. Yo, inevitablemente, me refugiaba detrás de las faldas de mi venerable abuela, mientras sentía que aquellos ojos hundidos podían ver hasta el fondo de mi alma infantil. La Enfermedad que No Tiene Nombre Llegó el día en que Ruperto enfermó. Una dolencia extraña, sin nombre, sin explicación. El curandero del pueblo, ese anciano de remedios ancestrales y oraciones susurradas, visitó la humilde choza donde Ruperto yacía. Salió pálido, negando con la cabeza, murmurando palabras que nadie pudo descifrar. Tres días después, Ruperto exhaló su último aliento. Pero fue en ese momento cuando comenzó el verdadero horror. El Velorio Helado Yo, niño supersticioso empapado de leyendas que mi abuela contaba al calor del fogón, me negué rotundamente a asistir al velorio. Sin embargo, el destino —o quizás algo más oscuro— hizo que pasara cerca de la casa mortuoria. Fue entonces cuando lo sentí. Un frío antinatural me atravesó como lanzas de hielo, penetrando hasta la médula de mis huesos. Pero lo más aterrador era que el sol del mediodía brillaba con furia infernal sobre los llanos, abrasador, inclemente, cruel. ¿Cómo era posible? Observé a los vecinos acurrucados, temblando, frotándose los brazos con desesperación. Algunos se habían envuelto en mantas y abrigos, vestimentas que jamás usábamos en estas tierras calcinadas. Sus alientos formaban nubes de vapor, como si estuviéramos en los páramos helados de Mérida y no bajo el sol ecuatorial de marzo. El termómetro marcaba más de 40 grados. Pero todos tiritábamos como si estuviéramos en el corazón del invierno. El Entierro La procesión hacia el cementerio fue una marcha fúnebre surrealista. El sol nos castigaba desde lo alto, las cigarras cantaban su sinfonía ensordecedora, el polvo del camino se levantaba en remolinos... y nosotros caminábamos envueltos en ese frío imposible que emanaba del ataúd de Ruperto. En el cementerio, cavamos bajo el calor abrasador mientras nuestros cuerpos temblaban por el frío. Enterramos a Ruperto en la tierra seca y agrietada, echamos la última palada de tierra sobre su sepultura, y nos alejamos apresuradamente. En el instante en que dejamos atrás los muros del camposanto, el calor infernal regresó de golpe, como si una puerta invisible se hubiera cerrado detrás de nosotros. El frío había desaparecido. Ruperto se había quedado allí, en la oscuridad eterna del cementerio. Pero algo de él... algo había quedado despierto. El Secreto de la Tumba Una semana después, muy de madrugada, cuando la niebla aún reptaba entre las tumbas, pasé por el cementerio. No sé qué fuerza me llevó allí, qué susurro en mi mente infantil me atrajo como la polilla a la llama. Vi la tumba de Ruperto. Y me detuve, paralizado. Una fina capa de escarcha cubría la tierra recién removida, brillando con luz propia en la penumbra del alba. Sobre su lápida, cristales de hielo dibujaban patrones imposibles, como si dedos invisibles los hubieran tallado durante la noche. Estábamos en pleno marzo. La temperatura no bajaba de 25 grados ni siquiera en la madrugada. El Legado del Frío Muchos creerán que miento, que esta es solo una historia para asustar a los niños alrededor del fuego. Pero les juro por todo lo sagrado y lo profano que es verdad. Ahí está todavía, la tumba de Ruperto. Han pasado décadas desde su entierro. He crecido, he envejecido, he visto morir a mi abuela y a muchos de aquellos que conocieron a Ruperto. El pueblo ha cambiado, se ha modernizado, nuevas generaciones han llegado. Pero si vas al cementerio al mediodía, cuando el sol de los llanos abrasa con su furia más despiadada, cuando el aire tiembla por el calor y la tierra se agrieta de sed... Si te atreves a acercarte a esa tumba olvidada en la esquina más sombría del camposanto... Si extiendes tu mano temblorosa y tocas la lápida de Ruperto... La sentirás fría como el hielo. Fría como la muerte misma. Fría como el secreto que Ruperto se llevó consigo y que nunca, jamás, dejará ir. Y si agudizas el oído en el silencio sofocante del mediodía, quizás... solo quizás... escucharás un susurro que arrastra las palabras desde el fondo de la tierra: —Niño Argenis… image
Querido diario, La vida nos pone constantemente a prueba para revelar el verdadero material del que estamos hechos. Cada triunfo y cada derrota constituye una lección invaluable que moldea nuestro ser y nos enseña a crecer. Nosotros, los venezolanos, estamos forjados con un material único que nos distingue del resto de la humanidad. Poseemos esa extraordinaria capacidad de encontrar luz en la oscuridad, de esbozar una sonrisa incluso frente a la adversidad más severa. Nos reímos de nuestros éxitos y también de nuestros fracasos, porque hemos aprendido que la risa puede ser nuestro mayor refugio. Sacamos humor de los problemas más complicados, y aunque a veces el agua nos llegue al cuello, siempre existirá algo, por mínimo que sea, que nos invite a la sonrisa. Para lo que otras culturas consideran motivos de frustración o desengaño, nosotros vemos como simplemente "otro día más sobre la tierra". Y si algo hoy nos hace llorar, mañana, entre risas compartidas y cuentos entre amigos, transformaremos esa experiencia en motivo de alegría. Por esta razón, a menudo encontramos fricciones cuando, al vivir en otros países, intentamos aplicar nuestra idiosincrasia con los locales, quienes, siendo de una cultura diferente, jamás podrán comprender completamente nuestra forma única de ver y enfrentar la vida. Por eso amo profundamente mi país, mi cultura y nuestra razón de existir. Y como buen venezolano, siempre recuerdo: "Al mal tiempo, buena cara". Con todo mi corazón venezolano, Argenis Tavacare image
Dear Diary, Life constantly tests us to reveal the true mettle we are made of. Every triumph and every defeat is an invaluable lesson that shapes us and teaches us to grow. We Venezuelans are forged from a unique material that distinguishes us from the rest of humanity. We possess that extraordinary ability to find light in the darkness, to manage a smile even in the face of the most severe adversity. We laugh at our successes and also at our failures, because we have learned that laughter can be our greatest refuge. We find humor in the most complicated problems, and even when we are in dire straits, there will always be something, however small, that makes us smile. What other cultures consider reasons for frustration or disappointment, we see as simply "another day on earth." And if something makes us cry today, tomorrow, amidst shared laughter and stories among friends, we will transform that experience into a cause for joy. For this reason, we often encounter friction when, living in other countries, we try to apply our idiosyncrasies to the locals, who, being from a different culture, will never be able to fully understand our unique way of seeing and facing life. That's why I deeply love my country, my culture, and our reason for being. And like any good Venezuelan, I always remember: "When life gives you lemons, make lemonade." With all my Venezuelan heart, Argenis Tavacare image