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Magister nihilum
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A pesar de la oposición de un amplio sector de la población, a día de hoy, aún se sigue abogando por los mandatos de vacunación en general e infantil en particular. Las distintas asociaciones médicas se muestran partidarias de las imposiciones de vacunación, aunque en sus códigos de conducta y estatutos manifiestan la importancia de la autonomía individual del paciente, la ausencia de imposiciones institucionales y el consentimiento informado, que incluye la opción del paciente a rechazar el tratamiento. Los mandatos de vacunación colisionan contra los principios fundamentales de la bioética, ya que priorizan la salud pública sobre la autodeterminación corporal y además, imponen uniformidad a la compleja diversidad biológica de las personas. Mediante estas medidas, los cuerpos de las personas pasan a ser propiedad del Estado. Biológicamente, la imposición generalizada de vacunas es desaconsejable debido a que éstas no afectan por igual a todos los individuos, cada uno de los cuales tiene su particular historial clínico. Finalmente, las imposiciones también distorsionan el avance científico pues desincentivan la crítica y las evaluaciones de seguridad, que quedan vinculadas a los intereses de los fabricantes.
# hispano TEXTO: Se analiza el cambio que ha sufrido la estructura de los hogares a lo largo de las últimas décadas y cuya causa principal se achaca a aumento de las dificultades para entablar relaciones afectivas. El aumento de la viabilidad de la vida en solitario ha modificado los criterios para la elección de pareja, especialmente en las mujeres con alto nivel educativo, las cuales han aumentando su nivel de exigencia y disminuido la capacidad de tolerancia a la insatisfacción. Una relación mediocre ha dejado de ser una mejora con respecto a la soltería, por ello, los hombres con bajo nivel educativo tienen cada vez menor demanda en el mercado afectivo. Por otra parte, el avance de la IA posibilita relaciones de compañía sin fricciones que cada vez son preferidas por más gente. Las parejas muestran cada vez menos intención de solventar los desequilibrios que surgen en la convivencia. Esta coyuntura dibuja un horizonte de satisfacción artificial que perpetúa la inmadurez, pues elimina el contraste y la incomodidad de la relación como algo a superar para crecer como persona.
TEXTO: Como consecuencia de los incendios que se están produciendo este verano vemos cómo, de nuevo, se pide un pacto de Estado contra la emergencia climática como gran solución, aunque ya todos sabemos que eso significa mayor control y restricción de libertades. En lugar de un pacto de Estado, lo que sí sería conveniente alcanzar sería un pacto de la nación, es decir, de la gente, para poner fin al expolio y a la humillación que llevamos soportando durante décadas.
La crisis de la vivienda en España es fruto de décadas de intervención política restrictiva que ha limitado la oferta mediante la generación de serios obstáculos administrativos que disuaden a los promotores. Además, la inseguridad jurídica generada por un acceso a suelo urbanizable totalmente vinculado a decisiones políticas y la tendencia a la intervención de los precios (en especial, el de los alquileres), que reduce el número de viviendas disponibles, son otros factores que agravan la situación. La solución pasa por una liberalización del suelo y la eliminación de restricciones a la construcción, junto con la apertura a nuevos modelos de construcción más eficientes, como por ejemplo, la construcción modular. En conclusión, la crisis de la vivienda es un ejemplo de lo que ocurre cuando se sustituyen los mecanismos de mercado por decisiones centralizadas que priorizan las intenciones sobre los resultados.
Cuando depositamos dinero en una entidad bancaria dejamos de ser los propietarios del dinero y éste pasa a ser del banco, que adquiere una deuda con nosotros. Al mismo tiempo que nosotros podemos usar esa deuda bancaria para comprar, el banco también puede usar ese dinero para prestarlo a otras personas generando un saldo en su cuenta y con ello, creando dinero de la nada. Además de la creación de dinero mediante deuda, los bancos intermedian entre ahorradores dispuestos a prestar su dinero para obtener ganancias futuras y personas dispuestas a pagar por disponer de dinero. En este sentido, el mejor cliente de los bancos es el Estado, que pide prestadas enormes cantidades de dinero y es muy confiable, pues puede obligar a todo el país a entregarle dinero para pagar su deuda. De lo dicho anteriormente, se puede deducir que: depositamos dinero en el banco, que pasa a ser el propietario y a cambio, nos da deuda. El banco presta ese dinero al Estado que, para pagar su deuda, recaudará impuestos. En conclusión, trabajamos para que el Estado pague su deuda al banco y éste pueda devolvernos el dinero que era nuestro.
https://mises.org/es/mises-wire/corrupcion-en-el-sistema TEXTO: Se alega que el concepto de "corrupción política" como tal, no existe. Para desarrollar este planteamiento se parte de la base de la especialización del trabajo y el intercambio voluntario de los excedentes en un sistema de mercado y a esta idea se contrapone el concepto de Gobierno que, mediante el uso de la violencia coacciona al sector productivo para expropiar parte de su producción. El objetivo de dicha extracción es la generación de los "servicios públicos" que los dirigentes consideran necesarios para la sociedad. Por lo tanto, la creencia de un mal uso del "dinero público" (corrupción, malversación) implica la creencia de que es posible un buen uso de ese dinero por parte de un hipotético "gobierno bueno", es decir, que es legítimo quitar coactivamente dinero a los ciudadanos y que es preferible que el gobierno decida en qué utilizarlo. En conclusión, el problema radica en el expolio, no en el uso que el Gobierno hace de los recursos expoliados, pues éste los utiliza en lo que considera más oportuno y los ciudadanos llamamos corrupción a dicho uso cuando no coincide con nuestros intereses. En un sistema basado en la coacción no existe la corrupción, existe la injusticia.
La cuestión no es que los políticos nos mientan, sino que somos nosotros los que les pedimos que lo hagan. Hoy en día, la política no describe la realidad, nos ofrece promesas que, aunque nunca se cumplen, nos dan esperanza. El electorado vota fe. Y esa fe solamente puede mantenerse mediante reconfortantes mentiras que nos protejan de la cruda realidad. En este aspecto, los medios de comunicación juegan un papel fundamental. Antaño fiscalizadores del poder político, compiten hoy por las subvenciones. Ahora ya no es necesario demostrar nada, pues la emoción reemplaza al dato objetivo. En conclusión, la mentira política no es un error del sistema, es su motor, ya que somos la ciudadanía quienes les exigimos que nos acaricien los oídos. Los políticos se limitan a ofrecer lo que el votante demanda. La pregunta importante no es por qué nos mienten sino, ¿qué pasaría si no lo hicieran? Texto generado con Inteligencia Natural
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Magister nihilum 11 months ago
#hispano https://extramurosrevista.com/la-violencia-no-es-la-respuesta-es-la-solucion/ La mención a ciertas peleas rituales llamadas 'tinku' da pie a la afirmación de que la violencia es una faceta inherente al ser humano, especialmente asociada a lo masculino. Las artes marciales canalizan esta violencia, pues enseñan a controlar la ira y la agresividad con la finalidad de convertirlas en una virtud. El artista marcial conoce la realidad de la violencia y es por ello que trata de evitarla, ya que la violencia solamente puede ser apetecible a quien la desconoce. Ser virtuoso es tener capacidad de ser violento y decidir no serlo, pues el hecho de no ser violento no es una virtud, es debilidad. Finalmente, en base a información respaldada por datos estadísticos, se muestra la importancia de la figura paterna en la crianza de los hijos y se afirma que la masculinidad negativa no tiene su origen en la figura paterna tradicional, sino en el sucedáneo tóxico que surge cuando ésta está ausente.
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Magister nihilum 11 months ago
#hispano https://mises.org/es/mises-wire/ludwig-von-mises-sobre-la-paz-y-la-cooperacion-social TEXTO: Se refuta la tesis que afirma que el capitalismo es un sistema de lucha despiadada por la supervivencia, utilizando para ello argumentaciones de Mises, según las cuales el capitalismo tendría como objetivo beneficiar a todas las partes participantes mediante la cooperación. Si bien es cierto que, en la naturaleza, los seres vivos luchan por su subsistencia y que, en caso de no tener éxito, perecen, hemos de recordar que esa lucha se adecua a las condiciones ambientales en las que habita. Está demostrado que para el ser humano, el medio más eficiente para lograr su supervivencia es la cooperación y ésta solamente puede darse cuando hay paz. El individuo busca su propio beneficio por lo que, aunque unas personas son diferentes de otras, todas presentan una armonía de intereses, lo cual convierte a la cooperación (y por lo tanto, el libre comercio) en una ventaja evolutiva. El beneficio del libre comercio se aplica también a nivel internacional, pero para ello es indispensable la paz. Esto contradice el argumento de quienes opinan que la guerra es el principal motor de progreso social, pese a los sacrificios que acarrea.
https://mises.org/es/mises-wire/las-consecuencias-culturales-del-estado-benefactor Tras ubicar el origen del Estado de Bienestar a finales del siglo XIX, cuando Bismark instauró una serie de ayudas sociales, con la finalidad de hacer a la población más dependiente y leal, se nos recuerda que la base de la economía de mercado es el concepto de propiedad privada, es decir, la propiedad del fruto del esfuerzo personal. Las subvenciones estatales sin contrapartida desincentivan la productividad e infantilizan a la sociedad. Como ejemplo, se nos muestra la evolución del Reino Unido desde principios del siglo XX, pudiendo observar como las leyes de beneficencia produjeron un empeoramiento de diferentes indicadores de bienestar social (sanidad, educación, pensiones, etc.). Asimismo, puede observarse que cuanto más baja es la renta y el nivel social, más negativo es el impacto de dichas políticas, por lo que perjudican en mayor medida a aquellos a los que pretenden ayudar.
https://mises.org/es/mises-wire/la-falacia-de-la-carrerapunto-de-partida Uno de los tipos de falacias más difíciles de reconocer es la de la falsa analogía pues, aunque dos cosas puedan tener nexos en común, ello no significa que sean equiparables en los demás aspectos. Una de estas falacias es la del punto de partida, en la que se presenta la vida de las personas como una carrera en la que no todas parten desde el mismo lugar, por lo que hay quien inicia esa carrera desde una posición de desventaja. La primera observación relevante es la imposibilidad de igualar por completo las condiciones vitales de las personas, debido a los innumerables factores a tener en cuenta. El segundo gran error de esta analogía es presuponer que todas las desigualdades entre las personas son fruto de la injusticia, cosa que no es cierta. Mucha gente opina que la igualdad de oportunidades debe limitarse a la igualdad jurídica. Otros, sin embargo, opinan que, además, es necesario compensar los desiguales puntos de partida (y que ello es posible). Es importante recordar que la vida no presenta condiciones estables, con estructuras estáticas e iguales para todos, como sí ocurre en una carrera, por lo que esta analogía no tiene en cuenta el dinamismo del mundo. En ella, se equipara la igualdad de oportunidades con la justicia y se aboga por una imposible eliminación de todas las diferencias humanas, llevada a cabo por el Estado solucionador.
https://mises.org/es/mises-wire/la-amenaza-de-la-educacion-publica Crece la preocupación de los padres por los contenidos nocivos que se ofrecen a los niños en el sistema de educación público y aunque algunos dirigentes emitan directivas para intentar paliar la situación, éstas no son efectivas. Según el autor, el problema es la propia existencia del sistema de educación pública, pues las instituciones educativas gestionadas por el Estado son centros de propaganda y adoctrinamiento. Se analiza la cuestión clave de si han de ser los padres o el Estado quien tutele al niño hasta que sea capaz de valerse por sí mismo. Según "el estado natural de las cosas", es obvio que han de ser los padres pues, en caso contrario, el Estado anularía su individualidad y le enseñaría "uniformidad y obediencia", lo que daría lugar a una sociedad pasiva y borreguil. La gestión de la educación por parte del Estado, tiende a promover descenso en el nivel de enseñanza y al menosprecio de las asignaturas intelectuales, para mermar la capacidad de razonamiento.
Los "apóstoles de la religión climática" achacan al cambio climático cualquier evento meteorológico (lluvia, sequía, calor, frío...), hasta el punto de que "todo lo que pase es anormal" y negacionismo es no acatar dogmas tales como que el cambio climático es antropogénico y catastrófico y que, al ser antropogénico, es reversible, por lo cual es indispensable la correcta actuación de la población. Como consecuencia, una serie de conductas correctas se convierten en la "liturgia de la religión climática" y pasan a ser de obligado cumplimiento. El enemigo elegido por la religión climática es el CO2, algo sorprendente pues es un gas esencial para la vida, precisamente por el efecto invernadero que provoca. Esto ha dado lugar al lucrativo negocio del mercado de los bonos de carbono que permite contaminar legalmente, previo pago. Debido a que no hay forma de medir las emisiones, su cálculo se realiza mediante modelos informáticos que ya demostraron su falta de fiabilidad durante la pandemia de Covid 19. Dichos modelos impulsan políticas de gran alcance sin un debate previo. Lo que se conoce como "La Ciencia" vende una imagen de consenso sobre el asunto (cuando el consenso, de por sí, es anticientífico), pese a que son muchas las voces acreditadas que se alzan contra la doctrina del cambio climático antropogénico. En conclusión, el cambio climático es un negocio global que impulsa la adopción de medidas de control social. Finalmente, se habla de las fundaciones de la familia Rockefeller, que financian tanto a las ONG's que luchan contra el cambio climático como a todas las iniciativas que persiguen en control de la narrativa al respecto y fomentan, asimismo, el control demográfico y la despoblación. A la idea de la despoblación se han sumado también otras eminencias filantrópicas que han dado lugar a la aparición de instituciones de gran influencia (Club de Roma, club Bildelberg, WEF, Comisión Trilateral). Es evidente que estas élites no tienen interés en la protección del medio ambiente ni en la salud de las personas. Para luchar contra ello se propone volver a las raíces, tomar lo rural como modelo y despreciar a los ecologistas de ciudad.
TEXTO: El análisis de la situación muestra resultados poco esperanzadores, pues la mayoría de la sociedad asimila fácilmente directrices asociadas a regímenes totalitarios y pide mayores restricciones y más censura, mientras que, por otro lado, la fracción opositora es bastante reducida. A pesar de ello, el autor plantea una serie de opciones que, aunque poco probables, son, como mínimo, posibles: 1. Ante la desconexión de las clases dirigentes con la realidad social, es preciso que éstas dejen de ver a la población como a niños estúpidos a los que hay que educar y comiencen a tolerar puntos de vista diferentes. Esta desconexión se hace más manifiesta cada día, lo cual genera un creciente descontento en la población que se traduce en cierta presión y control sobre los gobernantes. Sin embargo, la pertenencia a instituciones internacionales limita la soberanía y el margen de maniobra de las naciones para poder adoptar medidas más adecuadas a sus intereses. 2. Empiezan a darse movimientos emergentes contra la censura disfrazada de lucha contra los discursos de odio y la desinformación, en la que un reducido grupo decide qué es verdad y qué no, prohibiendo el debate. Por otra parte, las redes sociales dirigen el flujo de información en base a las afinidades, creando cámaras de eco y fomentando la polarización. Los videos cortos merman la capacidad de atención y fomentan la inmediatez de opinión eliminando el espacio para el desarrollo de argumentos. Para evitar esta tendencia es necesario rechazar cualquier tipo de censura mediante una reestructuración de las redes sociales que aumente la transparencia de sus normas de moderación de contenidos. 3. En relación al adoctrinamiento "woke", la igualdad que fomenta mata la excelencia y acelera el declive de Occidente, por lo que lo ideal sería que las instituciones se alejaran de esta ideología. Lamentablemente, esta perspectiva es poco realista. 4. Históricamente, la tradición europea se ha estructurado en torno al cristianismo que ahora ha sido sustituido como marco moral por el wokismo. La inmigración masiva que ha generado fomenta la desconfianza entre la población, mengua los valores tradicionales y provoca un aumento de la inseguridad, lo que nos conduce a un aumento de la vigilancia y una mayor restricción de libertades. La alternativa es romper con la diversidad y aferrarnos a nuestra herencia moral cristiana en la que los llegados deberían integrarse. El resurgimiento del cristianismo sería un buen indicador en este sentido.
Aunque la pandemia de Covid ya terminó, enfatizó una crisis de pensamiento que aún no ha remitido. Se da una batalla entre los "buenos", que no cuestionan los dogmas emanados desde las élites y los "malos", que cuestionan y discrepan, lo cual significa la supresión del debate en base a argumentos sólidos. Salvar la democracia justifica la aniquilación de elementos democráticos fundamentales, pues todo está permitido con tal de alcanzar tan loable fin. En el núcleo de esta batalla se encuentra la lucha contra el "discurso de odio" y la eliminación de la "desinformación". Las clases dirigentes tratan de criminalizar estos conceptos ambiguos legislando contra los "delitos de odio", olvidando su función principal: garantizar la libertad ciudadana (incluso la de enfrentarse al Estado). A pesar de que la aparición de internet y las redes sociales ha hecho más difícil el control de la narrativa, los medios de comunicación, convenientemente subvencionados, distraen la atención de la población y aumentan la polarización social, haciendo que los problemas se agraven. Si bien es cierto que cada vez más ciudadanos consideran que el debate público aborda temas que no tienen relación con la realidad cotidiana. Por otra parte, la pandemia del Covid puso de manifiesto la facilidad con la que las sociedades democráticas occidentales pueden volverse autoritarias y también, cómo la población está dispuesta a renunciar a sus libertades civiles a cambio de mayor seguridad. La cultura del "segurismo" y la crianza segura están dando como resultado niños frágiles, lo que conduce a la formación de ciudadanos infantilizados que son más susceptibles a la formación de masas: las personas crean conexiones mediante una causa común que dota de sentido a sus vidas, facilitando que la masa se mueva en la dirección indicada, sin cuestionar nada.
Se analiza la manifiesta tendencia de las democracias occidentales hacia un totalitarismo que esta siendo aceptado sin protestar. Nuestros dirigentes recortan derechos y libertades individuales con el pretexto de la diversidad y la inclusión, controlando el pensamiento disidente e influyendo en los medios de comunicación y en las universidades para imponer su ideología a toda la sociedad. Dicha ideología es una perversión del ideal cristiano de la caridad y la compasión por las víctimas, pues asigna la etiqueta de víctima en función de la categoría a la que se pertenece, sin considerar otros factores. Este "autoritarismo blando" se intensificó a raíz de la pandemia de Covid en la que, por motivos de seguridad, se anularon derechos fundamentales y se impusieron normas carentes de toda lógica que no podían cuestionarse, pues cualquier disidencia era censurada bajo la etiqueta de "desinformación". Las vacunas pronto manifestaron su ineficacia y peligrosidad, a pesar de lo cual, los que optaron por no vacunarse fueron acosados, siguiendo una demagogia similar a la de regímenes totalitarios del pasado. Pasado el tiempo, nadie ha mostrado arrepentimiento ni ha sufrido las consecuencias de su mala actuación y la mayoría de la gente ha pasado página, pero esto no es un tema cerrado. Volverá a repetirse, pues los gobiernos han aprendido que pueden utilizar un autoritarismo extremo cuando lo consideren oportuno.
Múltiples indicios parecen indicar que, en lo que a estructuras políticas se refiere, nos encontramos en el final de una era. El deterioro del sistema tiene su origen en la ausencia de controles efectivos y la falta de separación de poderes y de representación. Además, la aparición de internet rompió el monopolio informativo con lo que empezó a desmentirse la propaganda oficial. Por contra, una creciente crisis de los valores tradicionales ha llevado a la sociedad al relativismo moral y al conformismo provocando una pérdida de la capacidad de reacción, lo cual ha sido aprovechado por el Estado para abarcar cada vez más aspectos de la vida de los individuos. Pese a ello, el autor se muestra optimista y afirma que el daño, aunque profundo, no es irreversible. Actualmente, España se encuentra en una encrucijada y ha de tomar el camino correcto: una reforma institucional que aporte una verdadera separación de poderes, representación y controles eficaces al poder. El camino para alcanzar dichos objetivos presenta una serie de obstáculos como, por ejemplo, la canalización de la tensión social hacia el enfrentamiento ("la culpa es del otro bando"), así como el inmovilismo y la apatía. Otro importante obstáculo es el populismo, es decir, las promesas irreales según las cuales el Estado aumentará el bienestar de la sociedad en su conjunto, lo cual significa un aumento de su poder y, con ello, de nuestra dependencia. Evidentemente, dichas reformas no van a producirse desde los partidos políticos. El factor decisivo para el cambio se encuentra en la sociedad civil, tomando consciencia de la necesidad de reformar el sistema y la consecuente movilización para conseguirlo.
La primera idea que ha de quedar clara es que "el interés general" o "el bien común" son abstracciones confusas. La política tiene que ver con individuos concretos que están motivados por intereses propios, no por el de los demás. Buscar el bienestar social puede, incluso, resultarles contraproducente. La finalidad de todo dirigente, ya sea en el ámbito público o en el empresarial, es alcanzar el poder y una vez conseguido, mantenerse en él y gestionar los ingresos. El dirigente político siempre va a intentar subir los impuestos ya que son indispensables para recompensarse a sí mismo y a los suyos y, además, ayudan a crear una masa pobre dependiente de las ayudas gubernamentales (redes clientelares). Otra fuente de ingresos para los dirigentes son las ayudas del exterior para fomentar el desarrollo, las cuales, raras veces alcanzan su objetivo, sino que sirven para enriquecer a los gobernantes puesto que, si un gobierno recibe ayuda para solucionar un problema, el hecho de solucionarlo implica el fin de las ayudas. Cuanto más reducido sea el grupo de personas de las que el dirigente depende para conservar su puesto, más fácil será para el dirigente tenerlos contentos, por lo cual, la mejor baza para la población que busca su libertad será intentar aumentar ese número de personas. Otros factores para alcanzar la libertad son la libertad de expresión y reunión, pero sobre todo la autonomía financiera.